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Jugar con propósito

Por el Dr. Shane Pill, Profesor asociado en la Universidad de Flinders

El enfoque Game Sense se desarrolló en Australia entre 1994 y 1996 por la Comisión Australiana del Deporte, en colaboración con Rod Thorpe, para el deporte australiano. Constituye la base pedagógica de la filosofía Playing for Life de Sport Australia (anteriormente, la Comisión Australiana del Deporte) y de su programa Sporting Schools. El objetivo del enfoque Game Sense es desarrollar “jugadores que piensan”.

El conjunto de recursos pedagógicos de esta perspectiva incluye:

  • Indagación guiada mediante la resolución de problemas por parte del jugador y el uso, por parte del docente o entrenador, de preguntas bien pensadas y orientadas.

  • Simplificación del juego para representar la lógica táctica del mismo de acuerdo con el nivel de desarrollo del aprendiz.

  • Modificación de las condiciones del juego y de los jugadores (como las reglas, los límites del espacio de juego, los implementos utilizados, etc.) para centrar, modelar, guiar y dirigir el aprendizaje mediante la exageración, la eliminación o la reducción de aspectos de las condiciones de juego.

  • Clasificación temática de los juegos en red/campo dividido, blanco o diana, invasión y bate y fildeo, en función de la similitud de sus principios de juego.

El acrónimo CHANGE IT, propuesto por la Comisión Australiana del Deporte (2005), desarrolla la pedagogía de la modificación intencionada del juego asociada al enfoque Game Sense y a la filosofía Playing for Life en el deporte australiano:

  • C – Estilo de entrenamiento (Coaching style)

  • H – Cómo se puntúa el juego (How the game is scored)

  • A – Área del terreno de juego (Area of the playing field)

  • N – Número de jugadores (Number of players)

  • G – Reglas del juego (Game rules)

  • E – Equipamiento (Equipment)

  • I – Inclusión (Inclusion)

  • T – Tiempo para ejecutar acciones (Time to perform actions)

Involucrar al alumnado o a los deportistas en la práctica del juego es “el comienzo de la historia”. Sin embargo, el juego debe tener un propósito. Por tanto, docentes y entrenadores tienen la responsabilidad de tener claro qué conceptos y capacidades pretenden desarrollar mediante el juego, es decir, estructurar el juego con un propósito.

La literatura sobre enseñanza y entrenamiento desde Game Sense subraya que la principal diferencia con la práctica deportiva directiva más habitual es la manipulación deliberada del juego con una finalidad concreta, usando la pedagogía de la modificación del juego.

Por ejemplo, el principio pedagógico de la exageración puede aplicarse haciendo una portería más grande para facilitar el gol. También puede hacerse más pequeña para aumentar la exigencia del reto ofensivo. El principio pedagógico de la reducción se observa, por ejemplo, en la adaptación del material y de los espacios en el deporte escolar para ajustarlos al desarrollo fisiológico de los jugadores jóvenes.

El principio pedagógico de la eliminación puede consistir, por ejemplo, en reducir el número de jugadores para crear versiones de deporte en formato reducido.

Diagrama 1. El flujo complejo del aprendizaje en una sesión de entrenamiento Game Sense, en la que el juego o una forma jugada constituye el centro de la sesión práctica.

El Diagrama 1 muestra que el enfoque Game Sense sitúa como foco el contexto de un juego o de una forma jugada (Australian Sports Commission, 1996). Por ello, el enfoque Game Sense se describe como basado en el juego, pero, como ilustra el diagrama, no es un enfoque basado únicamente en jugar.

Después del juego inicial (Juego 1), el jugador reflexiona sobre su rendimiento. Pueden ocurrir tres cosas:

  1. El jugador o varios jugadores salen momentáneamente del juego para mantener una conversación reflexiva de “tiempo muerto”, y después vuelven al juego con un foco de desarrollo táctico o técnico.

  2. El jugador o varios jugadores salen momentáneamente del juego para una conversación reflexiva de “tiempo muerto” y pasan a una tarea práctica para aislar el trabajo de un aspecto específico del rendimiento. Tras un periodo de práctica, vuelven al juego para comprobar si esa práctica ha mejorado su rendimiento.

  3. El jugador o varios jugadores pasan a una forma de juego más exigente (Juego 2) que desarrolla el foco introducido en el Juego 1.

En el enfoque Game Sense, el aprendizaje se impulsa mediante un uso depurado de las técnicas de cuestionamiento por parte del docente o entrenador, desafiando a los jugadores a pensar y a alcanzar una comprensión y un uso cada vez más sofisticados de las dimensiones del juego relacionadas con el tiempo, el espacio, la fuerza, el control y el flujo o ritmo del juego.

El reto pedagógico del enfoque Game Sense está en el diseño o selección intencionada de juegos y, después, en su adaptación para centrar la acción en los conceptos y respuestas motrices que se pretende desarrollar.

Los docentes y entrenadores que utilizan Game Sense entienden que los deportes poseen una complejidad cognitiva. Pensemos, por ejemplo, en cómo un jugador de tenis conecta la información que percibe (como juicio perceptivo y anticipación, es decir, “leer el juego”) en un contexto de actuación comprimido en tiempo y espacio, con una respuesta motriz compleja (como una devolución de derecha), para resolver un problema (¿cómo devuelvo la pelota?) que depende de una configuración momentánea del juego.

Para facilitar un juego con propósito, el docente o entrenador pasa a convertirse en un diseñador de juegos, que intenta utilizar el juego para modelar deliberadamente el pensamiento y la acción de los jugadores.

La estrategia de modelado de Rushall y Siedentop (1972) ofrece una forma útil de entender esta actuación docente o de entrenamiento:

  • Conocer la conducta de juego deseada.

  • Secuenciar la progresión del juego desde una representación sencilla hasta otra más compleja.

  • Utilizar estímulos, como preguntas, para centrar el pensamiento y la acción de los jugadores.

  • Reforzar el aprendizaje mediante un alto volumen de participación; es decir, mediante la repetición de exposiciones a la conducta de juego deseada.

Desde el principio, la literatura sobre enseñanza y entrenamiento Game Sense describió la habilidad como la aplicación de la técnica en el contexto del juego. Esta asociación de la habilidad con el uso de una técnica para resolver de forma eficaz el problema que se presenta al jugador en una configuración momentánea del juego sitúa el aprendizaje de la destreza como una competencia encarnada, compuesta por percepción, cognición y respuesta motriz como acciones interdependientes.

La habilidad es, por tanto, la expresión de la relación complementaria entre los componentes tácticos y técnicos del juego. En otras palabras, la habilidad consiste en aplicar una técnica adecuada al resultado de rendimiento que exige cada momento. Lo describo así:

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